Baile y sueño (Tu rostro mañana 2)

Javier Marías, 2004. Debolsillo, 2012. 358 pág (prólogo y epílogo incluidos). Pvp: 9,95 €

He tenido esta vez la impresión, también después de leer el verano pasado «Tomás Nevinson», de que en realidad ante la literatura de Javier Marías, y a pesar de lo que dijera (yo) en la publicación que reseñaba la primera parte de «Tu rostro mañana» (¿ven cómo subordino? tampoco es para tanto) que su obra es, sobre todo, de evasión, puramente ociosa: divertida, vaya, casi todo el tiempo. Y las profundidades que se le pretenden (o imagino que se le pretenderán en el prólogo y el epílogo de esta edición, que ni he leído ni pienso leer) ya están muchas veces exploradas y tienen, por tanto, luz suficiente.

Sin embargo, a diferencia de otros autores, el entretenimiento, la diversión, el buen rato como lectores lo disfrutamos gracias a un ejercicio de estilo donde reside la mayor parte de la imaginación de Marías. Seguramente temas como la conciencia, el pensamiento (subjetivo como las vidas inetiquetables, estrictamente individuales, azarosas, atractivas), los miedos y las otras pasiones humanas derivan de su trabajo con el lenguaje y es ahí donde toma mayores riesgos (no es difícil encontrarse con incongruencias gramaticales que requieren de un lector generoso y bien dispuesto) y, por tanto, donde Marías hace una puesta artística, que trasciende toda fórmula.

Notablemente peor que la primera parte porque se movía mejor en la expectativa y la reflexión, sobre todo en la duda (aquí resulta mucha veces gozoso) que en la acción y el diálogo, boicoteado por él mismo la primera, y cándido e increíble el segundo, prosigue la historia de Deza, una historia oscura en la que la suspicacia y la desconfianza subyacen bajo las dotes adivinatorias de un personaje que algo tiene de clásico, a las órdenes de Tupra y su grupo de espionaje británico. Lo personal y lo profesional, ya saben (me dices), son a menudo la misma cosa.