Sobre libros (II)

Estoy haciendo un pequeño trabajo para un amiga. Los temas a tratar son los libros, las ediciones, las editoriales… estas cosas de la publicación, de la memoria. Uno empieza a leer, retoma libros que conocía y se decide a abrir otros que no, en fin, enlaces, hay muchos enlaces en papel aún, son antiguos, fuertes, duraderos porque no se rompen, porque son, de verdad, virtuales… los bytes se deterioran, casi todo el sistema informático es caduco, formatos que están en extinción desde su primer día, imposible competir con el enlace de verdad virtual, verdadero en cualquier caso, que es tomar nota de nombres de un libro y buscar esos nombres en otro. No sé, es especulación pura, me viene a la mente según escribo, pero sí tomo la cuestión de la caducidad del medio digital de una fuente libresca, formato papel: LAS RAZONES DEL LIBRO, de Robert Darnston, y que leo en edición de TRAMA EDITORIAL, a cargo de mi flamante nuevo amigo Txetxu Barandiarán.

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Empecé a leerlo por el final, un capítulo en el que Darnton propone una Historia de los libros y donde ya me encontré con temas muy interesantes como el del negocio del librero en el dieciocho francés (aún editores) o el del gran escritor de la época en la que se enmarca este capítulo: Voltaire, que para dar mayor difusión a sus obras las ampliaba en ediciones piratas… Darnton, además de un montón de curiosidades muy sabrosas, nos habla del ciclo vital del libro, desde la autoría a la lectura pasando por el transporte, la impresión, la librería… sobre la importancia del transporte en la época y de las aventuras que suponía llevar los pliegos de las afueras de Francia a Sauvignon o Montpellier, por ejemplo, desde imprentas suizas, sobre el libro como medio fundamental de información… un capítulo apasionante que he sentido que se acabara. Sin embargo esto me ha obligado a tomar perspectiva para retomar su lectura de manera más o menos ordenada y aunque he dejado sin leer un capítulo que me ha resultado especialmente atractivo (El misterio de la lectura) sí he mirado y tomado nota en la mayoría de los demás.

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He apuntado algunas cosas más arriba y yo voy a decir mucho más allá de que Robert Darnton es autor estadounidense, bibliotecario director de la biblioteca de Harvard, punto de partida de este texto, o de que fue presidente de la Asociación de Estadounidense de Historiadores y es el principal impulsor del proyecto digital Gutenberg-e. Esta obra “sobre el pasado, el presente y el futuro” del libro toma este como medio fundamental para el estudio de la historia a través del cual poder encontrar claves de la cultura, la economía y las sociedades occidentales en sus distintas épocas. La historia del libro, por tanto, como historia de Europa y de Estados Unidos. Y también el libro como único medio seguro para conservar la información necesaria a partir de la cual construir nuestra historia, también la futura aunque esta, sí, con un complemento ya necesario: el aún inseguro y poco fiable medio digital que ofrece, sin embargo, nuevas e ilusionantes posibilidades.

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También en Trama Editorial y en su colección TIPOS MÓVILES me he dado el capricho de leer estos días un libro que llevé hasta el aula de teatro La Guardería (de Esther Pérez Arribas) en Valladolid y que apenas había ojeado -mucho menos hojeado- y respecto al cual me dejé llevar por los encantos de su formato, y es que da gusto mantener en las manos ciertas ediciones. Es un caramelo, una pequeña exquisitez que lleva por título EL AMANTE DE LOS LIBROS (1841), de Charles Nodier y que va precedido por pasajes de la obra de Alexandre Dumas LA MUJER DE LA GARGANTILLA DE TERCIOPELO, unos fragmentos deliciosos sobre la relación del afamado autor con el bibliotecario de El Arsenal, y también por un relato del propio Nodier -EL AMIGO DE LOS LIBROS- que no he terminado porque me estaba aburriendo. Pero la obrita que cierra y titula el libro no tiene desperdicio: sobre bibliófilos, bibliófobos, bibliómanos: “Sé de unos cuantos que miden la expansión de su biblioteca en metros cuadrados”

Y así es como me lo vengo pasando pipa estos últimos días, con la pena de que he de entregar mi trabajo en breve, con un poco de agobio porque no he empezado a escribir aún, y con ganas de seguir leyendo más, mucho más sobre libros, y sobre su historia.

LAS RAZONES DEL LIBRO. Robert Darnton.  22 €.

EL AMANTE DE LOS LIBROS. Charles Nodier (y Alexandre Dumas) 12 €.

Teloncillo: Historia viva del teatro.

Claro. Uno trata de hacer justicia siempre a aquellos libros cuya lectura le aportan una vivencia y una posición en el mundo, libros que le ayudan a uno a situarse. Este verano de 2016 pude, por fin, leer el primero de los dos tomos que componen esta magnífica edición conmemorativa de los cuarenta años de actividad de la compañía Teloncillo, una compañía que nació en 1968, es decir, hace casi cincuenta años. Ataco ahora el segundo tomo, que repasa la nueva época de la compañía decana del teatro contemporáneo de Valladolid. Y que ahí sigue: en forma y vestida de colores.

Es tan corta mi experiencia entre “escénicos” que tan sólo (des)conozco a la mayoría de quienes se convierten en buenos amigos desde hace unos pocos meses y aún enarbolo mi bandera de principiante. La llevo con orgullo y, sinceramente, espero que me dure mucho tiempo: no puedo resistirme al placer de ser el nuevo. No obstante uno no es inmaculado y hay cosas que se saben sin querer. Que Teloncillo es una de las compañías con más peso de Valladolid se tiene claro con sólo asomar la nariz a la ciudad. Lo haces y te das cuenta de que sigue siendo una de las que alumbran el camino y de que en ella está el origen de todo el teatro moderno de Valladolid.No hay mucho riesgo en decir que las veteranas Corsario, Rayuela o Azar mantienen una relación de necesidad con aquello que fue -y sigue siendo- Teloncillo, y que aún otras que van ahora abriéndose camino -hablo, por ejemplo, de mi querida Pie Izquierdo– avanzan al rebufo de una trayectoria ejemplar.

A mi amigo R. le gusta decir de Teloncillo que es el gran paraguas teatral que fue dando cobijo a muchísimas personas con inquietudes artísticas, no sólo teatrales, y supuso a finales de los sesenta y durante los setenta el caldo de cultivo de una movida pucelana que aún da frutos a día de hoy. He leído el primero de los tomos, el que escribe Miguel Ángel Pérez, Maguil, uno de los históricos teatreros de la compañía y de la ciudad, con ensimismamiento. Cómo no cuando el lector debe percatarse de que por ahí pasaron Andrés Trapiello, Juan Antonio Quintana, Eduardo Usillos, Ana Morgades, Jorge León, Julio López Medina, Javier Mártínez, Fernando Herrero, Carlos Toquero, Javier Semprún, el propio Miguel Ángel Pérez, Eduardo Gijón, Fernando Urdiales, Toñi Cano, Javier Rodríguez, Manuel Sierra, Manuel Pérez, Jesús Martín, Pepe Guerrero, Julián Salvador, Luis Navarro Sales, Esperanza Herranz, Vicente de la Fuente, Montse Arribas, Jesús Pérez Pérez, Juan José Mato, Jesús Martín Basas, José Álvarez, Luis Miguel Marigómez, Fernando Santander, Tomás Salvador, nuestro Ángel Sánchez de hoy… entre otros…

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Es un libro lleno de rincones curiosos, fotos sin desperdicio, documentación, balances, peligros… debió de ser una gran aventura y así nos lo hace llegar la escritura entusiasta de Maguil, las noticias de la censura que no dejaba actuar (me he encontrado con mi admirado Haro Tecglen, gobernador, censor de uno de los montajes del grupo), de la policía que paraba actuaciones… una apuesta a todo o nada… y un aprendizaje sobre la marcha que hoy es legado de incalculable valor.

El retablo del flautista, 1973, es el primer montaje de la compañía de teatro Teloncillo. En este ya están algunos de los principios básicos que componen su personalidad:colectivismo, compromiso social, riesgo… música en directo, una estética cuidada (Manuel Sierra forma parte del grupo desde el principio). Alejados de posiciones complacientes el itinerario de  esta compañía que tarda en constituirse porque hace de su construcción una primera etapa, un prólogo que tiene mucho de político. Ensalada de bandidos (montaje infantil de 1976), Misterio Bufo (1977), América no existe y otros cuentos chinos, Juan Bobo (1981), La ganchitud (1981) y La playa (1987). La dificultad de estrenar este último espectáculo debió de sumarse a otras dificultades que la compañía arrastraba y ese año se disolvió y con ello el final del primer libro, que termina con una sabrosa propina: las últimas páginas son fotos de balances y otras anotaciones que el autor pone a disposición de quien lee. Evidentemente, la historia no termina ahí:

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En 1996 Ana Gallego y Ángel Sánchez, provenientes de La Quimera, deciden poner en marcha un proyecto artístico de infancia y juventud. Quieren recuperar, para ello, la compañía Teloncillo, y Antonia Cano y Miguel Ángel Pérez, Maguil facilitarán la conversión de lo que en ese momento era una asociación cultural en la nueva época de esta compañía histórica, tras lo que finalmente fue un paréntesis de nueve años. Así lo cuenta Isaac Macho en el segundo tomo de este libro de memoria y arte pucelanos. Eduardo Zamanillo (PTV CLOWN) y Pilar López (TEATRO PARAÍSO) están al comienzo de la nueva andadura de Teloncillo como bastón o guía.

Muy destacable para mí de esta lectura es la visión con perspectiva de un proyecto con sentido artístico: la escenografía y los objetos, inspirados en aquel inicio colectivo, de la mano de Sierra, la cartelería, el vestuario, los cuadernos didácticos… dotan a la compañía de una unidad que hacen de ella marca indiscutible de empresa -en el sentido amplio del término-, con los  objetivos claros y con una base sólida. Una base que en este segundo tomo nos desvela Isaac Macho conforme a colaboraciones y estudios escogidos con cuidado, los proyectos bien asesorados… Hay en esta compañía una síntesis entre el bagaje basado en los principios básicos de compromiso con lo social y el objetivo más concreto del compromiso con la infancia. Y, de manera transversal, la interpretación y la música, que atraviesan toda la historia de Teloncillo.

Bucear en este libro es dejarse llevar por una corriente que te arrastra desde lo pasional por nuevos cauces, sofisticados, de poéticas infantiles: quiero decir que se percibe un empuje poderoso que permite, sin embargo, recrearse en la visión de los detalles. Yo que, al contrario que la mayoría de los de por aquí, soy joven, hablé por primera vez con Ángel Sánchez hace poco más de un año y esto era justamente lo que más me destacaba de su trabajo: la libertad poética con la que Ana Gallego y él desarrollaban sus proyectos escénicos, coloridos y abstractos, musicales y preciosistas.

La propina de este segundo libro es una entrevista a Ana y a Ángel en la que hablan de todo, de las cosas que no tienen por qué ser teatro pero que no pueden dejar de serlo en boca de dos grandes teatreros. Punto y final de una lectura con muchos hilos que  para mí ha sido aprendizaje e ilusión por mi trabajo. Un libro que incluso yo, que no soy dado a grandes vehemencias, insto a que cada teatrero de la ciudad lea y, por supuesto, compre: dispondrá así en su librería, por mínima que esta sea, de buena parte de la Historia Moderna del Teatro en Valladolid. Fundamental.

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Miguel Ángel Pérez, 2016 e Isaac Macho, 2016.

Edita Teloncillo. 2 tomos: 1ª etapa (1968-1987) y 2ª etaa (1996-2016)

Pvp: 25 €

 

 

 

 

Cervantes como los chorros del oro.

Muchas coincidencias en las últimas horas. El domingo por la noche leí este CERVANTES, LA ENSOÑACIÓN DE UN GENIO, de Miguel Gómez Andrea (GOL). Se trata de un libro que introduce la figura del escritor complutense sin renunciar a su parte legendaria, algo quizás especialmente apropiado para el género literario que nos ocupa, esto es: el cómic. Lectura ligera, por tanto, muy fluida y colorida que no pretende ser una biografía del autor del quijote. Su principal aportación al aniversario cervantino es su accesibilidad: se trata de una obra que apunta “a todos los públicos”. Es correcta, pero como dice Ricardo Piglia que se dice en el tango, le falta mugre.

Lo de las coincidencias lo digo porque el autor de este cómic apuesta por incluir en la acción a don Quijote y a Sancho como parte fundamental de la vida de su creador y por la tarde estuve viendo un ensayo del grupo de teatro aficionado La Cantera, de San Miguel del Arroyo, que dirige Esther Pérez Arribas y que está ahora montando DE LISONA A MELIBEA, en el cual, además de la obra de Fernando de Rojas, es parte fundamental de la escena la novela de Juan Carlos Arce MELIBEA NO QUIERE SER MUJER y en la que, al contrario que en el cómic que nos ocupa, son los personajes reales -Lisona y Fernando de Rojas- los que pasan a formar parte de la acción ficticia. Desde la perspectiva del día después los recuerdos del cómic me llevan a la función y viceversa.

Siguiendo la línea argumental de coincidencias he de decir que hay una relación bastante interesante entre GOL y el teatro. Para empezar el cómic está narrado a través de lo que entiendo sería un autor de comedias, lo que ahora llamamos director. Creo que a cuenta de ello rechina alguna que otra utilización de los tiempos verbales pero le da un aire gracioso. Y es que Miguel Gómez es, además, actor, director y dramaturgo que pone en marcha montajes de época a través de la plataforma de divulgación histórica ESTUDIO LA RECUA y de su compañía LA CUERNA.

El próximo viernes 6 de mayo aportaré mi granito de arena al encuentro previsto con GOL  en la biblioteca pública de Olmedo, y al que amablemente me han invitado Araceli y Charo, las bibliotecarias de Olmedo. Fluyen las palabras y, también, las viñetas. Quedan invitados, es a las ocho de la tarde.

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Miguel Gómez Andrea, 2015. Dibbuks, 2015. 196 páginas. 20 €.

¿Puede el arte curar?

Después de todo me está resultando raro recomendar este libro. Pero tengo una experiencia interesante con él y eso es suficiente. Me ha pasado que pensaba prescribirlo sin más. Se trataba de recomendar una biografía de la controvertida y pionera compañía de teatro The Livin´g Theatre. Entendía yo que se iba a tratar de una especie de hagiografía, de ensalzamiento de esta compañía nacida en 1947 que concibió el teatro de una manera radical y orientada al cambio social y político, de manera paradigmática en el Brasil dictatorial de los setenta, que por poco se los come a todos.

El caso es que me he encontrado con un autor -Carlos Granés- que lejos del reconocimiento de los principios que movieron a la Livin´g Theatre expone así la intención de este libro: “Lo que me resulta atrayente de Judith y Julian es otra cosa. Ya lo he adelantado, es algo que tiene que ver con la manera en que asumieron su vocación y la forma en que vivieron y concibieron el arte. Algo que, intuyo, sólo puedo explicar contando esos dos episodios de sus vidas; eso dos proyectos tan radicales como ingenuos, tan nobles como absurdos, con los que asumieron los más altos objetivos y pusieron a prueba, como nunca antes, todos los supuestos poderes que le adjudicó la modernidad al arte.”

Uno o dos párrafos más arriba estuve a punto de desestimar la recomendación de este libro que se pasea por los montajes Paradise Now y El legado de Caín, de los revolucionarios del teatro Judith Malina y Julian Beck, precisamente por un posicionamiento que me ha parecido demasiado neoliberal, vargasllosiano (Granés es estudioso, introductor de la obra del Nobel) como para acompañar en el viaje del experimento, el teatro colectivo, contracultural de esta compañía histórica. Una posición infantil la mía que trato de superar publicando la entrada: es precisamente la contraposición entre dos visiones del mundo radicales -la del autor y la de los artistas- lo que hace más interesante este libro.

Se pregunta, en cualquier caso, Carlos Granés: “¿Puede el arte curar? ¿Puede alterar la conciencia? ¿Puede generar cambios políticos? ¿Puede transformar la sociedad? Si el Living Theatre no logró cumplir ninguno de estos propósitos, entonces nunca nadie lo ha logrado ni lo logrará. Sospecho que también escribo para responder a estas preguntas”.

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Carlos Granés, 2015. Taurus, 2015. 274 páginas. 18, 90 €.