Recibir y dar teatro.

Los días 27, 28 y 29 de marzo los he pasado en Sevilla asistiendo a la última edición de las jornadas de reflexión que organiza la asociación de compañías de teatro para la infancia TE VEO. Allí hemos podido conocer (iba con Esther Pérez Arribas y su PIE IZQUIERDO) unos cuantos proyectos interesantes, comprometidos con jóvenes, niñas y niños y, sepámoslo ver, con la sociedad. Lejos de renunciar a la capacidad transformadora que desde instituciones ni si quiera parece olerse, el teatro sigue considerado por sus profesionales como una oportunidad única para nuestra sociedad. Espero poder pararme más adelante en alguno de estos proyectos, los que más me han interesado, y hablar de ello con la dedicación que se merecen:

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PROGRAMA.

En cuanto a libros se refiere lo más interesante de estas jornadas ha sido el que firma Manu Medina y que edita ÑAQUE (esa editorial fundamental con la que un día me entenderé): TEATRO Y ¿DISCAPACIDAD?. Manu Medina, director de la compañía teatral PALADIO ARTE,  lo presentó como parte de su ponencia sobre Teatro Brut, durante la cual relató elocuentemente su colaboración con La Caixa en su proyecto de promoción de las prácticas teatrales en los centros escolares. En el libro el lector tendrá acceso a la historia vital del autor, desde la ostentación al arte, a sus planteamientos de integración social y pedagogía curativa.

TEATRO Y DIVERSIDAD portada ok alta

Desde luego los de la compañía recibimos más durante aquellos días. La función MARAVILLAS EN EL PAÍS DE LAS MISERIAS, de la compañía ATIKUS TEATRO, un juego muy serio en el que la injusticia se muestra a través de la guerra normalizada por la rutina de los días, con la interpretación maravillosa de los jóvenes Jon Muñoz Capellán y Ane Sagüés Abad.

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También recibimos, junto al resto de la famillia teatrera de TE VEO, la energía directa, noqueadora, del TEATRO DE LA INCLUSIÓN… gracias a quienes pude hablar de libros porque uno de sus actores, Pepe, ha escrito su historia de calle y teatro y ambos suponemos que a alguien debe interesar: la verdad está en cada vivencia, seguramente sólo está en cada vivenvia, y de ella supimos la noche en que Teatro de La Inclusión nos contó sin apenas palabras sus BREVES RELATOS DE VERGÜENZA Y OLVIDO en el refectorio del sevillano Espacio Santa Clara.

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Hemos seguido recibiendo, y algo hemos dado en días posteriores: musical UVDE, en Valladolid, bajo la dirección de Sergio Merino, montaje musical con unos cincuenta intérpretes entre músicos (cantantes, instrumentales…) y también actores dirigidos por Esther Pérez Arribas, que al día siguiente recogía su premio DELIRIOS DE MUJER de los ENCUENTROS MORETTI 2017. Lo recoge AQUÍ. Y les recomiendo entrar porque merece la pena.

Y tratamos de seguir dando cosas que merezcan la pena. El compromiso pedagógico y cultural tanto de la librería como de la compañía son totales y por eso desde hace un tiempo emprendemos juntos acciones que consideramos necesarias. Estos días empieza el nuevo monográfico de los cursos de teatro LA GUARDERÍA. Uno de nuestros alumnos, Antonio, buscaba un libro que complementase su formación actoral y Esther le ha recomendado EL ACTOR Y LA DIANA, de Declan Donnellan, libro de cabecera para tantos. Así que este (por fin llegamos) es en realidad nuestro libro del momento, y lo exponemos en el altarcillo del aula de teatro rodeado de otras posibilidades teatrales que ofrecemos en estas fechas:

Cursos de Iniciación al teatro de La Junta de Castilla y León, para chicos de entre diez y diecisiete años, y la quinta edición de los campamentos teatrales de San Miguel del Arroyo.

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Declan Donnellan, 2000.

Editorial Fundamentos, 2004. (Traducción de Ignacio García May)

206 páginas. 14 €.

Sobre libros (II)

Estoy haciendo un pequeño trabajo para un amiga. Los temas a tratar son los libros, las ediciones, las editoriales… estas cosas de la publicación, de la memoria. Uno empieza a leer, retoma libros que conocía y se decide a abrir otros que no, en fin, enlaces, hay muchos enlaces en papel aún, son antiguos, fuertes, duraderos porque no se rompen, porque son, de verdad, virtuales… los bytes se deterioran, casi todo el sistema informático es caduco, formatos que están en extinción desde su primer día, imposible competir con el enlace de verdad virtual, verdadero en cualquier caso, que es tomar nota de nombres de un libro y buscar esos nombres en otro. No sé, es especulación pura, me viene a la mente según escribo, pero sí tomo la cuestión de la caducidad del medio digital de una fuente libresca, formato papel: LAS RAZONES DEL LIBRO, de Robert Darnston, y que leo en edición de TRAMA EDITORIAL, a cargo de mi flamante nuevo amigo Txetxu Barandiarán.

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Empecé a leerlo por el final, un capítulo en el que Darnton propone una Historia de los libros y donde ya me encontré con temas muy interesantes como el del negocio del librero en el dieciocho francés (aún editores) o el del gran escritor de la época en la que se enmarca este capítulo: Voltaire, que para dar mayor difusión a sus obras las ampliaba en ediciones piratas… Darnton, además de un montón de curiosidades muy sabrosas, nos habla del ciclo vital del libro, desde la autoría a la lectura pasando por el transporte, la impresión, la librería… sobre la importancia del transporte en la época y de las aventuras que suponía llevar los pliegos de las afueras de Francia a Sauvignon o Montpellier, por ejemplo, desde imprentas suizas, sobre el libro como medio fundamental de información… un capítulo apasionante que he sentido que se acabara. Sin embargo esto me ha obligado a tomar perspectiva para retomar su lectura de manera más o menos ordenada y aunque he dejado sin leer un capítulo que me ha resultado especialmente atractivo (El misterio de la lectura) sí he mirado y tomado nota en la mayoría de los demás.

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He apuntado algunas cosas más arriba y yo voy a decir mucho más allá de que Robert Darnton es autor estadounidense, bibliotecario director de la biblioteca de Harvard, punto de partida de este texto, o de que fue presidente de la Asociación de Estadounidense de Historiadores y es el principal impulsor del proyecto digital Gutenberg-e. Esta obra “sobre el pasado, el presente y el futuro” del libro toma este como medio fundamental para el estudio de la historia a través del cual poder encontrar claves de la cultura, la economía y las sociedades occidentales en sus distintas épocas. La historia del libro, por tanto, como historia de Europa y de Estados Unidos. Y también el libro como único medio seguro para conservar la información necesaria a partir de la cual construir nuestra historia, también la futura aunque esta, sí, con un complemento ya necesario: el aún inseguro y poco fiable medio digital que ofrece, sin embargo, nuevas e ilusionantes posibilidades.

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También en Trama Editorial y en su colección TIPOS MÓVILES me he dado el capricho de leer estos días un libro que llevé hasta el aula de teatro La Guardería (de Esther Pérez Arribas) en Valladolid y que apenas había ojeado -mucho menos hojeado- y respecto al cual me dejé llevar por los encantos de su formato, y es que da gusto mantener en las manos ciertas ediciones. Es un caramelo, una pequeña exquisitez que lleva por título EL AMANTE DE LOS LIBROS (1841), de Charles Nodier y que va precedido por pasajes de la obra de Alexandre Dumas LA MUJER DE LA GARGANTILLA DE TERCIOPELO, unos fragmentos deliciosos sobre la relación del afamado autor con el bibliotecario de El Arsenal, y también por un relato del propio Nodier -EL AMIGO DE LOS LIBROS- que no he terminado porque me estaba aburriendo. Pero la obrita que cierra y titula el libro no tiene desperdicio: sobre bibliófilos, bibliófobos, bibliómanos: “Sé de unos cuantos que miden la expansión de su biblioteca en metros cuadrados”

Y así es como me lo vengo pasando pipa estos últimos días, con la pena de que he de entregar mi trabajo en breve, con un poco de agobio porque no he empezado a escribir aún, y con ganas de seguir leyendo más, mucho más sobre libros, y sobre su historia.

LAS RAZONES DEL LIBRO. Robert Darnton.  22 €.

EL AMANTE DE LOS LIBROS. Charles Nodier (y Alexandre Dumas) 12 €.

Sobre libros (I)

Ya advierto de que voy a reseñar unos cuentos de estos. Es pura necesidad. Es lo que ahora estoy leyendo: libros sobre libros, sobre ese objeto que evolucionó desde las tablillas mesopotámicas a la producción en serie de volúmenes (etimológicamente rollos: papiros sobre todo) de papel. Aquí nos gusta el papel y también las ediciones hechas con cariño.

Este libro que edita Calambur (la primera vez que tuve un libro de esta editorial en las manos fue para leer a mi muy admirado Juan Carlos Mestre) es una recopilación de investigaciones hechas por Víctor Infantes entre 1983 y 2000. La lectura no es sencilla, el lenguaje bibliográfico es una barrera si no eres bibliógrafo. Tampoco lo he leído entero. Ahora me interesan mucho los puntos que hablan del formato y el de la representación, esto es: de las imágenes impresas en los libros.

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Curioso, realmente sabroso, el capítulo que trata las titulaciones de los libros del siglo dorado y, sobre todo, durante lo que fue transición entre el libro manuscrito e impreso, dado que las titulaciones cobran de pronto una importancia total a la hora de identificar géneros que en su versión artesanal se discrimanaban fácilmente por su aspecto: y véase que en dichos títulos encontramos la palabra libro, crónica, historia, tratado, cuento… y véase que uno no se encuentra necesariamente -disculpen que me ponga la voz del autor- en el contenido aquello que el título anuncia o que, simplemente, la división de géneros aún no estaba bien concretada… en fin… mucho de qué hablar y de qué tratar.

También he leído el escrito de 1526 que aparece en una página en blanco  de la edición del impresor de Sevilla Jacobo Cromberger “Visión delectable de la philosophía e artes liberales, metaphísica y philosophía moral”, del bachiller Alfonso de la Torre. Se ve que quedó una página en blanco y alguien escribió “En donde y por quién fue inventada la arte de imprimir libros, y en qué año se divulgó”. Se supone que para rellenar ¿A que le pica la curiosidad?

Otro de los apéndices sabrosos: “Luis Vázquez de Mármol, condiciones que se pueden poner cuando se da a imprimir un libro (siglo XVII”. He dejado escapar el libro hacia el aula de teatro La Guardería y me veo obligado a hablar de memoria, pero juraría que este es un pliego suelto.

Por último -ya sé que por escrito hablo mucho- debo decir que me lo he pasado pipa con el último de los textos, este de Gonzalo de Ayala, corrector de la imprenta de Luis Sánchez, llamado “Apología del arte de imprimir”, Madrid, 1619. Fiesta de San Isidro. El regidos debe recaudar para la organización y los comerciantes son instados a que hagan sus aportaciones. El texto de Gonzalo de Ayala es la reacción a esta petición que su imprenta sufre como si fuera un comercio y en ella se ensalza al gremio de impresiores como artistas ingeniosos y liberales frente a la pobre condición de mercaderes de los libreros, ya que los regidores establecen entre ambos una equiparación que nuestro impresor no concibe.

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Víctor Infantes, ente 1983 y 2000. Editorial Calambur, 2006.

214 páginas. Pvp 20 €.

También disponible en el aula de teatro La Guardería. C/ Sinagoga s/n. Valladolid.

Teatro para quién

Incansables mis amigos de la Asociación de Directores de Escena siguen enviando ejemplares a mi librería, casi todos interesante y algunos de ellos como este volumen que recoge trabajos Romain Rolland y de Jean-Richard Bloch- con un irresistible olor que me ha llevado a sin apenas haberlo sujetado entre las manos a hincarlo el diente: hace ya unos días y aún tengo hambre desde entonces. Estos autores franceses que propusieron un teatro social y de compromiso vivieron la Gran Guerra, coetáneos de otros grandes como Meyerhold, Stanislawski, Piscator… nos ofrecen,nos proponen una misión del teatro que aún en el siglo XXI se nos antoja inacabado y, vaya, digamos lo que de verdad pensamos: inacabable. Transcribo índice y el comienzo de la introducción que hace Rosa de Diego a los autores.

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ÍNDICE.

INTRODUCCIÓN,

por Rosa de Diego.

 

EL TEATRO DEL PUEBLO,

de Romain Rolland.

Prefacios.

Introducción. El pueblo y el teatro.

Primera parte. El teatro del pasado.

Molière.

La tragedia clásica.

El drama romántico.

El teatro burgués.

El repertorio extranjero. Las tragedias griegas.

Shakespeare – Shiller – Wagner. No existe en el pasado más que un repertorio de lecturas populares y no de teatro popular. Las lecturas no son suficientes, el teatro es necesario.

La obra de los Treinta años de Teatro y las galas populares.

 

Segunda parte. El nuevo teatro.

Los precursores del teatro del pueblo: Jean-Jacques Rousseau, Diderot, La Revolución francesa, Michelet.

Los primeros intentos del Teatro del Pueblo.

El nuevo teatro. Condiciones materiales y morales.

Algunos géneros de teatro popular. El melodrama.

La epopeya histórica.

Otros géneros del pueblo: Drama social – Drama rústico – Leyenda y cuento – Circo.

 

Tercera parte. Más allá del teatro.

Las fiestas del pueblo. Conclusión.

 

 

 

UN TEATRO COMPROMETIDO,

de Jean-Richard Bloch.

El teatro del pueblo, crítica de una utopía.

Destino del teatro.

 

Índice.

Publicaciones de la ADE.

 

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El teatro, la sociedad.

“El arte puede y debe intervenir en la Historia”

(Théatre Populaire, nº 11, enero-febrero, 1955)

Jean Vilar considera que si fuera necesario asignar un lugar al teatro y darle un rango en la reconstrucción humana, habría que otorgarle el primero; no hay gesto humano más antiguo, permanente y esencial, más seguro de prolongarse y de ser continuamente repetido. El teatro puede ser punzante, lacónico, escéptico, profético, cómico, trágigo, pero, en cualquiera de los casos, sólo permanece vigente si comprende y aborda las realidades y las necesidades de su época.

Si nos preguntáramos para qué sirve el teatro, podríamos plantear muchas respuestas posibles. El teatro es, junto con las otras artes, un enorme registro, una exploración, sobre el hombre y la vida, un espacio en el que la experiencia humana puede resguardarse y transmitirse. El teatro ha sido siempre un medio de expresión artística insertado de forma más o menos evidente en la sociedad en la que se produce y representa. No existe teatro sin un colectivo que promueva un espectáculo (autor, director, actores, etc.) y sin una comunidad que contemple aquél espectáculo (público). El teatro podría ser una forma de divertimento, comparable entonces al circo o a la televisión. Indiscutiblemente, el origen griego del término teatro, theatron, revela una propiedad fundamental de este arte: es el lugar desde el cual el espectador mira una acción representada en otro espacio. El teatro es , en efecto, un punto de vista sobre un acontecimiento. Y en este sentido, el teatro, por su propia naturaleza, mantiene relaciones estrechas y profundas con la sociedad en la que se representa. Por ello, muchos dramaturgos a lo largo de la historia han tenido objetivos más ambiciosos: el teato es un vehículo para abordar cuestiones morales, existenciales, filosóficas del hombre y de la propia sociedad. De este modo el espectáculo teatral, a través de su fiesta comunitaria, de ese intercambio apasionante entre autor, actor y público, plantea muchos problemas esenciales y tambiñen universales y constituye una constetación de los valores establecidos. El teatro es un espejo que refleja nuestra existencia y, por lo tanto, hace reflexionar al espectador, le enseña, le consuela, le distrae. El teatro, más que nada, más que nunca, ha de estar conectado con la sociedad en la que surge. Quien dice sociedad, dice también política. Indiscutiblemente, en este planteamiento de interrogantes al público desde el escenario, desde la estimulación intelectual y moral, desde el compromiso ideológico, hay también implícita una función didáctica. Ante los problemas de nuestro mundo actual, ante ciertas expresiones violentas y de restricción de libertad, ante catástrofes y situaciones de pobreza y dolor, ante el sufrimiento y la muerte, los creadores artísticos en general, y teatrales en particular, es decir, quienes reflexionan sobre la vida y el ser, se preguntan sistemáticamente “qué se puede hacer” e intentan sensibilizar al público, agitarle.

 

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Rosa de Diego, 2016. ADE, 2016. 290 páginas. Pvp, 15 €.

También disponible en aula de teatro La Guardería.

C/ Sinagoga s/n. Valladolid.

 

Teloncillo: Historia viva del teatro.

Claro. Uno trata de hacer justicia siempre a aquellos libros cuya lectura le aportan una vivencia y una posición en el mundo, libros que le ayudan a uno a situarse. Este verano de 2016 pude, por fin, leer el primero de los dos tomos que componen esta magnífica edición conmemorativa de los cuarenta años de actividad de la compañía Teloncillo, una compañía que nació en 1968, es decir, hace casi cincuenta años. Ataco ahora el segundo tomo, que repasa la nueva época de la compañía decana del teatro contemporáneo de Valladolid. Y que ahí sigue: en forma y vestida de colores.

Es tan corta mi experiencia entre “escénicos” que tan sólo (des)conozco a la mayoría de quienes se convierten en buenos amigos desde hace unos pocos meses y aún enarbolo mi bandera de principiante. La llevo con orgullo y, sinceramente, espero que me dure mucho tiempo: no puedo resistirme al placer de ser el nuevo. No obstante uno no es inmaculado y hay cosas que se saben sin querer. Que Teloncillo es una de las compañías con más peso de Valladolid se tiene claro con sólo asomar la nariz a la ciudad. Lo haces y te das cuenta de que sigue siendo una de las que alumbran el camino y de que en ella está el origen de todo el teatro moderno de Valladolid.No hay mucho riesgo en decir que las veteranas Corsario, Rayuela o Azar mantienen una relación de necesidad con aquello que fue -y sigue siendo- Teloncillo, y que aún otras que van ahora abriéndose camino -hablo, por ejemplo, de mi querida Pie Izquierdo– avanzan al rebufo de una trayectoria ejemplar.

A mi amigo R. le gusta decir de Teloncillo que es el gran paraguas teatral que fue dando cobijo a muchísimas personas con inquietudes artísticas, no sólo teatrales, y supuso a finales de los sesenta y durante los setenta el caldo de cultivo de una movida pucelana que aún da frutos a día de hoy. He leído el primero de los tomos, el que escribe Miguel Ángel Pérez, Maguil, uno de los históricos teatreros de la compañía y de la ciudad, con ensimismamiento. Cómo no cuando el lector debe percatarse de que por ahí pasaron Andrés Trapiello, Juan Antonio Quintana, Eduardo Usillos, Ana Morgades, Jorge León, Julio López Medina, Javier Mártínez, Fernando Herrero, Carlos Toquero, Javier Semprún, el propio Miguel Ángel Pérez, Eduardo Gijón, Fernando Urdiales, Toñi Cano, Javier Rodríguez, Manuel Sierra, Manuel Pérez, Jesús Martín, Pepe Guerrero, Julián Salvador, Luis Navarro Sales, Esperanza Herranz, Vicente de la Fuente, Montse Arribas, Jesús Pérez Pérez, Juan José Mato, Jesús Martín Basas, José Álvarez, Luis Miguel Marigómez, Fernando Santander, Tomás Salvador, nuestro Ángel Sánchez de hoy… entre otros…

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Es un libro lleno de rincones curiosos, fotos sin desperdicio, documentación, balances, peligros… debió de ser una gran aventura y así nos lo hace llegar la escritura entusiasta de Maguil, las noticias de la censura que no dejaba actuar (me he encontrado con mi admirado Haro Tecglen, gobernador, censor de uno de los montajes del grupo), de la policía que paraba actuaciones… una apuesta a todo o nada… y un aprendizaje sobre la marcha que hoy es legado de incalculable valor.

El retablo del flautista, 1973, es el primer montaje de la compañía de teatro Teloncillo. En este ya están algunos de los principios básicos que componen su personalidad:colectivismo, compromiso social, riesgo… música en directo, una estética cuidada (Manuel Sierra forma parte del grupo desde el principio). Alejados de posiciones complacientes el itinerario de  esta compañía que tarda en constituirse porque hace de su construcción una primera etapa, un prólogo que tiene mucho de político. Ensalada de bandidos (montaje infantil de 1976), Misterio Bufo (1977), América no existe y otros cuentos chinos, Juan Bobo (1981), La ganchitud (1981) y La playa (1987). La dificultad de estrenar este último espectáculo debió de sumarse a otras dificultades que la compañía arrastraba y ese año se disolvió y con ello el final del primer libro, que termina con una sabrosa propina: las últimas páginas son fotos de balances y otras anotaciones que el autor pone a disposición de quien lee. Evidentemente, la historia no termina ahí:

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En 1996 Ana Gallego y Ángel Sánchez, provenientes de La Quimera, deciden poner en marcha un proyecto artístico de infancia y juventud. Quieren recuperar, para ello, la compañía Teloncillo, y Antonia Cano y Miguel Ángel Pérez, Maguil facilitarán la conversión de lo que en ese momento era una asociación cultural en la nueva época de esta compañía histórica, tras lo que finalmente fue un paréntesis de nueve años. Así lo cuenta Isaac Macho en el segundo tomo de este libro de memoria y arte pucelanos. Eduardo Zamanillo (PTV CLOWN) y Pilar López (TEATRO PARAÍSO) están al comienzo de la nueva andadura de Teloncillo como bastón o guía.

Muy destacable para mí de esta lectura es la visión con perspectiva de un proyecto con sentido artístico: la escenografía y los objetos, inspirados en aquel inicio colectivo, de la mano de Sierra, la cartelería, el vestuario, los cuadernos didácticos… dotan a la compañía de una unidad que hacen de ella marca indiscutible de empresa -en el sentido amplio del término-, con los  objetivos claros y con una base sólida. Una base que en este segundo tomo nos desvela Isaac Macho conforme a colaboraciones y estudios escogidos con cuidado, los proyectos bien asesorados… Hay en esta compañía una síntesis entre el bagaje basado en los principios básicos de compromiso con lo social y el objetivo más concreto del compromiso con la infancia. Y, de manera transversal, la interpretación y la música, que atraviesan toda la historia de Teloncillo.

Bucear en este libro es dejarse llevar por una corriente que te arrastra desde lo pasional por nuevos cauces, sofisticados, de poéticas infantiles: quiero decir que se percibe un empuje poderoso que permite, sin embargo, recrearse en la visión de los detalles. Yo que, al contrario que la mayoría de los de por aquí, soy joven, hablé por primera vez con Ángel Sánchez hace poco más de un año y esto era justamente lo que más me destacaba de su trabajo: la libertad poética con la que Ana Gallego y él desarrollaban sus proyectos escénicos, coloridos y abstractos, musicales y preciosistas.

La propina de este segundo libro es una entrevista a Ana y a Ángel en la que hablan de todo, de las cosas que no tienen por qué ser teatro pero que no pueden dejar de serlo en boca de dos grandes teatreros. Punto y final de una lectura con muchos hilos que  para mí ha sido aprendizaje e ilusión por mi trabajo. Un libro que incluso yo, que no soy dado a grandes vehemencias, insto a que cada teatrero de la ciudad lea y, por supuesto, compre: dispondrá así en su librería, por mínima que esta sea, de buena parte de la Historia Moderna del Teatro en Valladolid. Fundamental.

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Miguel Ángel Pérez, 2016 e Isaac Macho, 2016.

Edita Teloncillo. 2 tomos: 1ª etapa (1968-1987) y 2ª etaa (1996-2016)

Pvp: 25 €

 

 

 

 

Transducción en la danza.

Hace meses que llegan a mi librería publicaciones de la Asociación de Directores de Escena. Recibo estos paquetes con ilusión infantil. Lo agradezco mucho porque enriquecen mi biblioteca escénica me dan a descubrir autores. Esta semana pasada he recibido LIBERTÉ 1956, de Géza Szocs, y SARAJEVO y FIGURAE VENERIS HISTORIAE, de Goran Stefanovski. También este libro de Inés Hellín Rubio, en su serie Teoría y práctica del Teatro.

Inés Hellín Rubio es doctora en Artes Escénicas, Licenciada en Derecho, teatróloga perteneciente a la asociación de directoras de España y bailarina solistadel Ballet Español de Murcia, Cía. Carmen y Matilde Rubio. Da clase en los Grados de Artes Visuales y Danza de la Universidad Rey Juan Carlos en el Instituto Universitario de Danza “Alicia Alonso”. Su trayectoria profesional la ha llevado a bailar en festivales y teatros internacionales entre los que destacan el teatro de La Maestranza de Sevilla o el Oriental Art Center de Shangai. Ha bailado bajo la dirección coreográfica de José Antonio, Javier Latorre, Matilde Rubio, Carlos Rodríguez y Antonio Najarro, interpretando piezas de dichos creadores. Actualmente compagina su actividad docente con su  actividad artística como bailarina.

Transcribo un breve párrafo perteneciente a su capítulo de REFLEXIONES y el ÍNDICE de este LA DANZA ESPAÑOLA Y LA NARRATIVA ESCÉNICA:

“Se abren pues, dos líneas de investigación especialmente innovadoras y concretas dentro del campo de la Danza Española y las Artes Escénicas. Por un lado, la que analiza los ballets y coreografías de Danza Española narrativos, en base a la novedosa metodología expuesta en este trabajo de investigación. En ella abordamos el proceso de transducción literaria como aspecto vinculante no sólo a la traducción del texto, sino al tratamiento de la técnica dancística empleada, o a los distintos elementos escénicos que hay en la obra. Por otro lado, la evolución de la Danza Española, como arte autónomo, por medio de mecanismos empleados anteriormente por otras Artes Escénicas. Mecanismos tales como postulados teóricos, o corrientes artísticas específicas de un periodo histórico. Todo ello ha quedado evidenciado a lo largo de las páginas anteriores, que nos han descrito caminos evolutivos paralelos por parte de distintas disciplinas dancísticas, motivados en ocasiones por las mismas necesidades de autonomía y autoconcreción.

La Danza Española forma parte de una familia artística tan antigua como el Hombre (la manifestación artística y humana de la Danza). En su caso concreto, podemos afirmar que la Danza Española es una rama dancística de las más ricas del mundo. El especial entorno geográfico, histórico y cultural de su gestación, hacen de ella un patrimonio cultural para España valiosísimo. Es por todo ello, por lo que merece un estudio riguroso y serio en todos sus aspectos (no sólo el de sus ballets narrativos, que ha sido objeto de esta publicación)”

ÍNDICE

Búsqueda y Pasión, por José Antonio Ruiz.

INTRODUCCIÓN.

CAPÍTULO I.

LA DANZA ESPAÑOLA Y LA NARRATIVA ESCÉNICA.

CAPÍTULO II.

RELACIÓN ENTRE EL TEXTO Y LA ESCENA EN LA DANZA ESPAÑOLA.

I. Introducción al estudio de la transducción literaria dentro de las Artes Escénicas.

II. La escenificación de una obra literaria en la Danza.

III. Análisi de la transducción literaria de los ballets de Danza Española.

CAPÍTULO III.

LOS BALLETS NARRATIVOS DE DANZA ESPAÑOLA.

I. La técnica de la Danza Española al inicio del siglo XX.

II. El contexto cultural de las Vanguardias y su conexión con la Danza Española.

III. La interdisciplinaridad emergente de la época.

IV. Antonia Mercé.

V. El Amor Brujo, ballet dramático vanguardista por excelencia.

CAPÍTULO IV.

EL SOMBRERO DE TRES PICOS.

I. Antecedentes literarios del libreto de Martínez Sierra.

II. Estreno por Los Ballets Rusos de Diaghilev, 1919.

III. El ballet de Danza Española El Sombrero de Tres Picos, de Antonio Ruiz, 1981.

REFLEXIONES FINALES

Bibliografía.

Anexo I – Concepto de Repertorio en Danza Española.

Anexo II – Glosario.

 

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Inés Hellín Rubio, 2015. ADE, 2016. 336 páginas. 23 €.

 

 

¿Puede el arte curar?

Después de todo me está resultando raro recomendar este libro. Pero tengo una experiencia interesante con él y eso es suficiente. Me ha pasado que pensaba prescribirlo sin más. Se trataba de recomendar una biografía de la controvertida y pionera compañía de teatro The Livin´g Theatre. Entendía yo que se iba a tratar de una especie de hagiografía, de ensalzamiento de esta compañía nacida en 1947 que concibió el teatro de una manera radical y orientada al cambio social y político, de manera paradigmática en el Brasil dictatorial de los setenta, que por poco se los come a todos.

El caso es que me he encontrado con un autor -Carlos Granés- que lejos del reconocimiento de los principios que movieron a la Livin´g Theatre expone así la intención de este libro: “Lo que me resulta atrayente de Judith y Julian es otra cosa. Ya lo he adelantado, es algo que tiene que ver con la manera en que asumieron su vocación y la forma en que vivieron y concibieron el arte. Algo que, intuyo, sólo puedo explicar contando esos dos episodios de sus vidas; eso dos proyectos tan radicales como ingenuos, tan nobles como absurdos, con los que asumieron los más altos objetivos y pusieron a prueba, como nunca antes, todos los supuestos poderes que le adjudicó la modernidad al arte.”

Uno o dos párrafos más arriba estuve a punto de desestimar la recomendación de este libro que se pasea por los montajes Paradise Now y El legado de Caín, de los revolucionarios del teatro Judith Malina y Julian Beck, precisamente por un posicionamiento que me ha parecido demasiado neoliberal, vargasllosiano (Granés es estudioso, introductor de la obra del Nobel) como para acompañar en el viaje del experimento, el teatro colectivo, contracultural de esta compañía histórica. Una posición infantil la mía que trato de superar publicando la entrada: es precisamente la contraposición entre dos visiones del mundo radicales -la del autor y la de los artistas- lo que hace más interesante este libro.

Se pregunta, en cualquier caso, Carlos Granés: “¿Puede el arte curar? ¿Puede alterar la conciencia? ¿Puede generar cambios políticos? ¿Puede transformar la sociedad? Si el Living Theatre no logró cumplir ninguno de estos propósitos, entonces nunca nadie lo ha logrado ni lo logrará. Sospecho que también escribo para responder a estas preguntas”.

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Carlos Granés, 2015. Taurus, 2015. 274 páginas. 18, 90 €.