SAVATERIANAS, 8.
El título no es una disyuntiva y establece una equivalencia entre dos términos de la que me responsabilizo. Se puede estar muerto intelectualmente hablando y, por tanto, ser tonto. Se puede estar muerto en otros ámbitos de la vida y tener como aspiración máxima la mantita con mecedora y tele. Es decir, no aspirar a nada ya. Indudablemente se puede estar muerto aceptando los dogmas de la modernidad, es decir, aceptando los supuestos críticos de la vanguardia si esto se hace irreflexivamente, dentro de una marco que cabría definir como ideológico y que, por tanto, está cerrado, no tiene desarrollo, no provoca dialéctica ni nuevas oportunidades de pensamiento. Nos recomienda Savater en su última columna el libro de Teresa Giménez Barbat «Contra el feminismo», cuya lectura no dudo que sea interesante. Espero que tenga prólogo o introducción, contraportada y solapa, y un índice. Pero no es el tema que me importa para hoy. Lo que me interpela de esta columna es su comienzo formidable, que sin duda suscribo: «Nada más contribuye a la claridad y firmeza de las ideas que la ignorancia. El escepticismo y las dudas no vienen con la edad o el elitismo contrariado, sino con el estudio o la experiencia. Lo que el devoto llama «traición» es sólo el derecho a ser hoy menos tonto que ayer. El feligrés, en cambio, se enorgullece de no aprender jamás».
Recomienda también la lectura del (gran) Thomas Sowell y desprecia la de otros como Paul B. Preciado y Judith Butler. Savater defiende como en otras ocasiones el valor intelectual de unos autores que en sus columnas se enfrentan a los que desprecia. No hay dialéctica posible en este territorio fabuloso en el que uno debe atender sólo estudios que escapen a los «dogmas» y a los «hallazgos especulativos»: Sowel y Giménez Barbat hacen buenas preguntas mientras que Preciado y Butler dan malas respuestas, los primeros plantean dudas razonables sobre las nuevas ideas de género, críticas pero ya normales (normativas, dogmáticas) y los segundos ya creen saberlo todo sobre estas cuestiones: son tontos o están muertos porque su pensamiento no tiene un desarrollo posible, ni hay disposición para el aprendizaje.