Misericordia, de Lídia Jorge.

No puede uno evitar la sensación de descubrimiento incluso cuando lee autores reconocidos si estos son nuevos para él. Hasta hace no tantas semanas nunca había oído hablar de Lídia Jorge, autora portuguesa de 1946, galardonada en su país con algunos de los premios más importantes y que goza también de gran prestigio internacional. Es en definitiva una de las voces lusas contemporáneas más influyentes pero yo (y creo que por aquí no soy el único) no sabía nada de ella. Debe de ser por ello que últimamente presumo mucho cuando ofrezco sus libros.

Lídia Jorge, 2022. Ed La umbría y la solana, 2024. Trad.- María Jesús Fernández. 420 páginas. Pvp: 25 €

Me llegaron algunos títulos que viene publicando la editoral La umbría y la solana con traducciones de María Jesús Fernández. A ambas hay que agradecer el esfuerzo. Hace ya unas cuantas semanas leí «Misericordia», que narra los últimos meses de una mujer en una residencia de ancianos, en realidad una suerte de diario o transcripción al papel de un diario que la protagonista graba de viva voz. Formalmente la novela explora en otras posibilidades y juegos que, al parecer, son marca de la casa. Lo real y lo onírico conviven -pero esto es así, ¿no?- en la mente de la protagonista de la que, además de las 38 horas de audio, se conservan notas escritas de su puño y letra y que cierran la mayoría de capítulos que componen la novela. Son notas pequeñas que bien podrían considerarse poemas.

Gracias a la lectura de esta novela cualquier lector emprende como sin querer un viaje interior que lo lleva necesariamente a pensar su historia: se trata de un libro que se escribe en buena medida en la imaginación de quien lee: tal es la profundidad que su sencillez procura.