Nuevas dramaturgias españolas.

Stylianos Rodarelis es profesor de la Universidad de Peloponeso y traductor al griego de teatro contemporáneo español. Desde hace algunos meses puedo seguirle por las redes, sorprenderme de su implicación en la difusión de las nuevas dramaturgias españolas e interesarme por su actividad, que es mucha y de entre las cuales destaca su festival de Teatro contemporáneo español de Atenas, del que ya se han celebrado dos ediciones y cuya tercera se espera a mediados de diciembre de este año. Su amabilidad ha hecho posible que yo tenga ahora entre manos LA DRAMATURGIA ESPAÑOLA EN LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XXI, edición griega a cargo de IASPIS, humilde en cuanto al formato y con bastantes erratas que pueden hacer que su lectura sea incómoda. Su valor fundamental, es sin embargo, difundir el trabajo dramatúrgico de estos cuatro autores más o menos conocidos. Ya su título dice mucho al respecto, y no puedo más que congratularme por tener acceso a ello. Al lío:

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He estado releyendo la obra de Laura Aparicio  mientras escribía esta entrada: TEATROCIDIOS CON ESCALERA AL FONDO, que subtitula (quizás el título de una primera parte) PROTOCOLOS DE DESPEDIDA. Puede que lo esencial no sea su poesía, pero es con lo que me quedé en una primera lectura un tanto acelerada. Ahora he sentido la necesidad de revisitar la obra y se me ha presentado con crudeza. Cuatro escenas de dolor ante lo innecesario de una violencia que la autora muestra más normalizada de lo que medios de información y otros agentes sociales cuentan desde su programado escándalo: subyace en estas escenas de mujeres maltratadas cierta sensación de normalidad, de aceptación o resignación contra las que habría de emprenderse la verdadera lucha.

Las mujeres muertas de la primera escena aún conservan el trauma de haber sido asesinadas, evidentemente no pueden olvidar, ni su muerte ni la estresante pelea por su supervivencia, por un auxilio que no se acierta a pedir desde la angustia y la incomprensión, desde la urgencia… En la segunda escena parece que una mujer ha asesinado a su marido maltratador. Está en la sala de un hospital, monologando o hablando con él, sus palabras reafirman su acto violento, lo legitiman como consecuencia de una lucha por la defensa de su vida que la ha obligado a tal extremo. Esta escena, por tanto, permite indagar sobre la cuestión de la culpa y de la venganza, de la violencia en general… porque al fin y al cabo Laura Aparicio no traspasa el umbral de la provocación: sus personajes, desorientados, sienten de forma explícita y debe ser el lector (¿el dramaturgo, el espectador?) quien interprete o, sobre todo, desarrolle sus propias reflexiones a partir de las palabras de los personajes. Ahí está la gracia. En la escena 3 se produce un paralelismo entre la heroicidad de los soldados republicanos y la de ellas, mujeres maltratadas, sufridoras, batalladoras a la fuerza… Hablamos, en realidad la autora lo hace durante toda la obra, de los papeles, roles sociales, asignados a cada cual desde la norma, y de la guerra por el derecho a poder elegir, por tratar de desempeñar su libertad y que, por tanto, necesita de ruptura, del delito o la rebelión como única herramienta posible. Pregunta: ¿siendo el de ellos un papel más cómodo es posible que en algún momento también lo sientan (¿lo sintamos?) como impuesto? Por fin la cuarta de las escenas presenta a dos personajes del cuento de Chejov TRISTEZA, al que Aparicio homenajea indagando en la vida de Yona, muerto a los pies de su yegua seguramente después de desahogarse con ella, a la que habrá contado, por fin, la desgracia de la muerte de su hijo. Nuevamente Aparicio nos presenta a un personaje con sus contradicciones y flaquezas normalizadas, abuso de poder que se ejerce y se sufre según los ámbitos de la vida cotidiana…

 

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Laura Aparicio.

Y sí, quizás la cotidianeidad de la violencia, casi siempre tan machista, es el gran tema que estas escenas tratan. Laura Aparicio no renuncia por ello a una poética propia que hace de su texto una obra sin duda literaria que el lector agradece ya antes de subir a las tablas e incluso aunque este no se suba. Lo mismo tengo que decir del texto de la doctora en Filología Clásica Diana de Paco, que trasciende el guión dramatúrgico para imponerse como obra literaria: EVA A LAS SEIS.

Con una larga trayectoria como dramaturga y profesora teatral su parte correspondiente a esta pequeña antología es un juego lleno de posibilidades escénicas gracias a un coro de intérpretes que representa diferentes papeles, personajes en su mayor parte desgraciados y pertenecientes a una misma familia que ha sufrido el abuso por parte del único de ellos que navega viento en popa en esta historia que se parece a las historias de la calle, un jefe de empresa para el que los demás han trabajado, es decir, alguien que abusó de su poder, que abusó de ellos. La verdad es que en la primera lectura todo me pareció tan llevado al extremo que no me resultaba creíble. Sin embargo, reflexionando primero y releyéndolo después me ha parecido que precisamente la situación extrema de los personajes chocaba con su forma poética, quizás ingenua por cuanto que Eva aún busca desde cierta amabilidad, produciendo un ruido muy potente, sobrecogedor.

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Diana de Paco.

Y sí, con permiso voy a volver al tema. Me gustaría hilarlo con la obra de Laura Aparicio, creo que se puede. En esta sociedad violenta el poderoso abusa del impotente, el fuerte del débil, el mayor del pequeño, el hombre de la mujer… las posiciones ventajosas se utilizan de forma darwiniana para ampliar esas distancias de estatus en todos los estadios sociales y contextos posibles: el aplastamiento del jefe es violencia como lo es el maltrato machista o el acoso escolar: vivimos así y de nada sirve querer solucionar partes del problema de forma aislada, por muy dramáticas y urgentes que nos parezcan… vivimos una sociedad neoliberal, de competencia desmedida, desde el colegio… no creo que la solución sea, por ejemplo, reivindicar el papel de las mujeres en la historia o sus derechos, ello afloraría naturalmente -¡pero cómo no!- si nos relacionáramos desde el apoyo mutuo, desde la escucha y el ofrecimiento, desde la autogestión… ay… qué pesado se me hace hablar sobre esto a estas alturas…

Ramiro Pinto Cañón también quiere hablar sobre algo de ello. Lo hace a su manera y desde el humor, sus personajes son fundamentalmente consumidores cuya acción se desarrolla en una tienda, justo cuando se está produciendo un desastre humanitario del que un policía y un bombero tratarán de salvarles. LA PRADERA GÜIS es una obra disparatada pero mordaz, de humor pelín jardieliano porque en ella el juego de palabras importa mucho. Puede ser un guión interesante para directores que quieran montar algo divertido, aparentemente desenfadado pero que compartan su mirada crítica: “para una mentalidad más solidaria, por un pensamiento sostenible”. Por cierto, mantiene un blog interesante: RAMIROPINTO.ES.

Y siguiendo con guiones parece que CERVANTES NO RIMA CON DIAMANTE (¿O SÍ), de Ozkar Galán, ya se ha probado sobre las tablas, lo cual no deja de ser una buena noticia por cuanto que es más que necesario acercarse y conocer las obras que se están escribiendo hoy. El teatro es y debe seguir siendo herramienta y debe cumplir una labor social presente desde el presente. Puede parecer paradójico que cuente esto justo cuando presento un texto que protagoniza Cervantes (o un escritor clásico, o sólo supuestamente clásico según podremos ver), pero en este planteamiento de oposición entre el artista creador y el gestor cultural se trata un tema candente hoy: ¿debe el arte asumir las premisas del mercado, formar parte del sistema?  Por cierto, Galán también mantiene un sitio web: OZKAR GALÁN 2.0.

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Puesto libresco en el zaguán del Palacio de Montarco, Ciudad Rodrigo, en el marco de la Feria de teatro de Castilla y León.

De momento me hace mucha ilusión ir esta semana a la Feria de teatro de Castilla y León, en Ciudad Rodrigo, con los deberes hechos, y espero que esta entrada pueda difundirse por las redes para que llegue a la mayor parte posible de profesionales del teatro. Allí tendré ejemplares para quien los quiera porque sí, hay que leer contemporáneo y representar contemporáneo, y a ser posible lo más joven de entre lo contemporáneo. Hoy podemos contar con profesores comprometidos con el presente como Stylianos Rodarelis, al que deseo mucha suerte con sus proyectos, sea este el Festival de Teatro español contemporáneo de Atenas, el Instituto de la nueva dramaturgia española, el Simposio de La nueva dramaturgia española o su certamen de Textos teatrales… cómo no deseársela…