A ningún lugar que exista

RELATOS PARA NO TENER QUE LEER, 3.

Me atrevo a responder a Muñoz Molina antes de haber leído su último libro e impulsado por el interés en enfocar una cuestión que no puede abordarse sin tener en cuenta la responsabilidad de los vecinos de los pueblos que sobreviven o mueren para mejor gloria de todo un género literario.

Hablo de responsabilidad de los que se quedan y de los que se van y la para mí exasperante actitud conservadora de nada, que es lo que va quedando. Lo viejo ya fue y su valor está en alimentar la memoria -verdadera si está libre de melancolías- para evitar la ruptura propia y alocada de las tendencias con el tiempo al que objetivamente pertenecen. Porque una cosa es que no progresemos, otra que regresemos y otra que no se pueda progresar. Las tendencias y su corriente nos llevan a las ciudades. Me pregunto dónde está lo nuevo propio de los pueblos. De momento leer a Muñoz Molina es una buena idea, una voz seria con la que polemizar y crear argumentos.